lunes, 12 de mayo de 2008

Odio

Continuando con mucho odio esta oda a la bilis, entraremos en el escatológico mundo del sorbete de chocolate en tazón de agua.

Entrar en un reluciente inodoro, retrete o cagadero es una experiencia que te acerca más a la raza humana (si eres extraterrestre o de Albolote) o a tus congéneres (en general), ya que puedes ver, oler y saborear el producto generado en el interior de todos estos.

Además es una oportunidad única para reflexionar sobre la importancia del papel higiénico y lo mucho que se usa y usa; el nos libra de la suciedad y mantiene limpio nuestro ojo interno, importante ante accidentes, no vaya a ser que el medico piense mal. Y a todos nos ha pasado encontrarnos en un retrete sin papel, a todos sin excepción.

Nos hemos encontrado con auténticas aberraciones, aberraciones contra natura e incluso algunas dignas de alabanza por su arriesgada deposición.

Aún así nos sentamos todos confiados en la taza del retrete esperando una buena limpieza, no ser molestados y tener el papel higiénico de nuestro agrado.

Os deseo un buen comer y un mejor cagar (o al revés al gusto del defecante).

4 comentarios:

  1. Dejalo espaciado filoctetas

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  2. La peña está zumbadísima. Los cagarros en la nieve tienen su "aquél".

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